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PODCAST
Este podcast nace para conocer la historia de quienes entregan su tiempo y sus talentos al servicio de Dios dentro de la Iglesia católica.
En cada episodio conversaremos con servidores católicos para descubrir quiénes son más allá de su ministerio: su vida cotidiana, su familia, su trabajo, sus desafíos, su rutina y el camino que los llevó a servir.
También conoceremos cómo se preparan cuando llega el momento de ponerse al servicio, qué hacen dentro de la Iglesia y qué significa para ellos responder al llamado de Dios.
Historias reales de fe, entrega y perseverancia, contadas por personas que, además de servir, viven las mismas responsabilidades y luchas de cualquier persona.
Un espacio para inspirarnos, conocer diferentes formas de servir y recordar que Dios puede obrar a través de una vida disponible.
MUY PRONTO....

MI HISTORIA, MI LLAMADO
DAVID JUSTINIANO
Músico católico · Pianista · Servidor
Soy David Justiniano, músico católico, pianista y servidor. Mi historia con la música comenzó a los 7 años, cuando tuve la oportunidad de aprender a tocar el piano. Lo que en aquel momento comenzó como un aprendizaje, con los años se convirtió en una vocación y en una forma de poner los talentos que Dios me regaló a su servicio.
Pero antes de cualquier comunidad, escenario, concierto o proyecto, mi primer ministerio fue mi familia.
Mis padres no solo me dieron la oportunidad de aprender un instrumento; también me enseñaron algo que ha marcado mi vida: un talento no es solamente para uno mismo. Si viene de Dios, también debe ponerse al servicio de Dios.
Así comenzaron mis primeros pasos como músico católico, sirviendo junto a mis padres en diferentes grupos de oración de nuestro barrio en Santa Cruz, Bolivia. Con el tiempo, mi hermano también se incorporó con las percusiones y, casi sin darnos cuenta, nuestra propia familia se convirtió en un pequeño ministerio.
EMPEZAMOS CON LO QUE TENÍAMOS
No comenzamos con grandes escenarios ni con equipos profesionales. Recuerdo utilizar antiguos equipos de radio Sony y realizar todo tipo de conexiones entre ellos para conseguir amplificar nuestros instrumentos y voces.Eran recursos sencillos y muchas veces las condiciones no eran las mejores, pero eso nunca fue lo más importante. Lo importante era estar ahí, juntos como familia, poniendo nuestros dones al servicio de Dios.
Aquellos años se convirtieron en mi verdadera escuela de música, fe y servicio. Allí entendí que para servir no es necesario tenerlo todo; muchas veces simplemente hace falta estar dispuesto a entregar lo que uno tiene.
UN CAMINO DE SERVICIO
Con el paso de los años, Dios fue abriendo nuevas puertas y permitiéndome crecer dentro de la Iglesia.
He tenido la bendición de formar parte y servir en diferentes ministerios y comunidades católicas, entre ellos Fuego en el Espíritu, Taller de Jesús de La Mansión, Comunidad Betania y Shirel de La Mansión.
Más adelante fundé Tu Gracia Band, un proyecto que nació con el deseo de utilizar la música, la oración y la adoración como instrumentos para acercar a otras personas a un encuentro con Dios.
Durante este camino también tuve el privilegio de acompañar y compartir escenario con reconocidos artistas de la música católica como Athenas, Celinés, Esther Hernández, Darwin Lechler, Kairy Márquez y Jon Carlo, durante sus visitas y misiones en Bolivia.
Cada comunidad, cada encuentro, cada grupo de oración y cada experiencia fue formando mi manera de comprender el ministerio: la música puede ser el instrumento, pero el verdadero propósito siempre es llevar a las personas hacia Cristo.
UNA NUEVA ETAPA
Hoy mi historia continúa en Estados Unidos, donde sigo poniendo mis talentos al servicio de Dios y de la Iglesia. Actualmente tengo la bendición de servir en St. Agnes Catholic Church, St. Peter the Apostle Catholic Church y Saint Elizabeth Seton Catholic Church, participando y colaborando a través de la música en diferentes celebraciones y momentos de oración.
Pero mi vocación no termina cuando dejo el piano o salgo de la iglesia. También vivo uno de los llamados más importantes que Dios me ha confiado: ser esposo de Bianca Justiniano y padre de Santiago y Alejandro.
Ellos son una parte fundamental de mi vida y de mi misión. Con los años he comprendido todavía más aquello que aprendí desde pequeño: el ministerio comienza en casa. Mi familia continúa siendo mi mayor inspiración y el primer lugar donde estoy llamado a vivir mi fe, amar, servir y transmitir el amor de Dios. De toda esta historia nace David Music, una nueva etapa de una misión que comenzó cuando era niño frente a un piano. Mi propósito es continuar evangelizando a través de la música, la oración y la adoración, sirviendo en conciertos, bodas, encuentros, momentos de adoración y diferentes proyectos de evangelización.
También quiero que este espacio sea un lugar para compartir experiencias, testimonios y recursos que puedan ayudar e inspirar a otros músicos y servidores a descubrir que sus talentos también pueden convertirse en instrumentos al servicio de Dios.
Más que construir solamente un proyecto musical, mi deseo es que David Music sea una misión: un espacio donde la música pueda ayudar a otros a orar, encontrarse con Cristo y descubrir que cada talento puede tener un propósito cuando se pone en Sus manos.
No sé cuáles serán todos los lugares o proyectos a los que Dios me llevará, pero sí tengo claro algo que aprendí desde aquellos primeros años sirviendo junto a mi familia:
El talento es un regalo de Dios; ponerlo a su servicio es nuestra respuesta.









